La luz natural ofrece ventajas que pueden ser aprovechadas en instalaciones hoteleras. En esta oportunidad el autor narra su experiencia en un establecimiento que aprovecha de buena manera las capacidades de la luz natural. Por: Adrian Morel*
Cuando hablamos de confort, en la mayoría de los casos nos referimos a las instalaciones físicas en general, a la iluminación apropiada, a el servicio, etc. En esta oportunidad quisiera destacar los beneficios de la luz natural como fuente elemental del confort en los hoteles. Sin embargo, la luz natural es un componente primordial y de poca disponibilidad, y para muchos hoteles urbanos “un lujo”.
El ideal de la iluminación artificial, la que todos conocemos, es poder imitar a la luz natural en todos sus aspectos. Los iluminadores teóricos sueñan con iluminar espacios con un solo haz de luz y que el mismo se reproduzca con efecto expansivo en todos los rincones del predio en cuestión. En síntesis, hasta podría decirse que quiere imitar la luz natural del sol con efecto multiplicador en todas las salas.
La semana pasada tuve la oportunidad de entrevistar a Ignacio Correa, gerente del destacado hotel Etoile de la zona de Recoleta, en Buenos Aires (Argentina), quien nos explicaba la implicación y superioridad de la luz natural. Dicho hotel tiene frente y contrafrente vidriado en toda su extensión, donde el placer y el confort se han encontrado para celebrar la bienvenida de los huéspedes. Desde la puerta principal del hotel se puede recorrer visualmente el lobby de recepción, el restaurante y terminar en un hermoso jardín, en el pulmón de manzana.
Ignacio, gran conocedor del buen servicio al cliente, también nos comentaba que tenían iluminación de bajo consumo en las zonas comunes del hotel, en la entrada a los ascensores y pasillos. La utilización del fluorescente compacto ayuda a reducir los gastos de iluminación, donde el promedio de dichos gastos en los hoteles ronda en el 30%.
Las habitaciones se destacan por la presencia de una ventana panorámica que provee de luz natural a toda la sala, y en especial al escritorio de trabajo, delicadamente seleccionado para los hombres y mujeres de negocios que los visitan.
Conclusiones
Muchas veces, volver a las fuentes, es la mejor inversión que se puede hacer, especialmente cuando se destaca el buen gusto, el perfil ecológico y el ahorro de energía. Lo importante, es que el huésped se sienta bien.
* Adrian Morel (MBA) es consultor y puede ser contactado en su oficina de California al correo electrónico [email protected]
* Foto cortesía Hotel Etoile-Argentina.


