Latinoamérica. Un nuevo informe presentado por Siemens y Latinometrics revela que la región cuenta con apenas 10 edificios inteligentes por millón de habitantes y enfrenta el reto de triplicar su ritmo de modernización para cumplir las metas de descarbonización.
La transformación de la infraestructura global —energía, industria y entorno construido— ha puesto a los edificios en el centro de la estrategia climática. De acuerdo con datos de la ONU y la Agencia Internacional de Energía (AIE), el sector es responsable de cerca del 30 % del consumo energético mundial y alrededor del 40 % de las emisiones de CO₂, lo que lo convierte en un frente decisivo para alcanzar las metas de cero emisiones netas hacia 2050.
En este contexto, Siemens y Latinometrics presentaron el informe Infrastructure Transition Monitor 2025, que analiza el avance de los edificios inteligentes en América Latina y los desafíos estructurales que enfrenta la región.
Una brecha estructural en la región
El estudio revela que América Latina registra en promedio 10 edificios inteligentes por millón de habitantes, cifra que equivale a apenas una décima parte de la densidad observada en Estados Unidos (cerca de 100 por millón).
No obstante, el desempeño regional no es homogéneo. Costa Rica (55), Panamá (33) y Chile (28) encabezan la adopción, gracias a una combinación de estándares de construcción robustos, acceso a financiamiento verde y certificaciones internacionales como LEED y EDGE. En contraste, economías de mayor tamaño como Brasil y México presentan niveles de penetración más bajos en términos relativos.
El informe subraya que el rezago no obedece únicamente al tamaño del mercado, sino a la alineación institucional y a la capacidad de traducir políticas públicas en implementación concreta.
Renovación insuficiente frente a metas climáticas
La AIE estima que cerca del 20 % del parque inmobiliario global debe adaptarse antes de 2030 para alinearse con la trayectoria de cero emisiones netas. Esto implicaría alcanzar una tasa anual de renovación profunda superior al 2 % durante esta década. Sin embargo, la tasa mundial actual se mantiene por debajo del 1 %, y en muchos casos corresponde a intervenciones superficiales que no logran una descarbonización efectiva.
En América Latina, además, la región aún se encuentra por debajo del Objetivo de Desarrollo Sostenible 7.3 de la ONU, que plantea una mejora anual del 2,6 % en eficiencia energética. Buena parte de la infraestructura edificada sigue operando con sistemas analógicos, poco optimizados y tecnológicamente obsoletos.
A pesar de ello, el informe identifica señales positivas: en 2025, la tasa de progreso de la intensidad energética regional se triplicó frente al promedio anual registrado entre 2010 y 2019, lo que indica una aceleración en el esfuerzo por mejorar la eficiencia.
Digitalización e inteligencia artificial: el punto de inflexión
Según el estudio, el 56 % de los líderes empresariales del sector considera que la digitalización es el principal catalizador para reducir costos operativos. La AIE estima que las tecnologías digitales pueden disminuir el consumo energético de los edificios entre 30 % y 40 %.
Herramientas como análisis avanzado de datos, modelos predictivos e inteligencia artificial permiten optimizar en tiempo real sistemas HVAC e iluminación. Un ejemplo es la “respuesta a la demanda” (demand response), mediante la cual los edificios interactúan con la red eléctrica para modular su consumo durante picos de carga, estabilizar el sistema y evitar sobrecostos.
No obstante, para habilitar estos modelos en mercados emergentes será necesario cuadruplicar la inversión en medidores inteligentes antes de 2030.
Financiamiento: el principal obstáculo
El capital inicial continúa siendo una barrera relevante. El 60 % de los ejecutivos del sector inmobiliario comercial percibe la transición como demasiado costosa, y solo el 33 % considera tener acceso adecuado a financiamiento.
La oportunidad, sin embargo, es significativa: se estima que la inversión potencial en edificios verdes en ciudades de mercados emergentes podría alcanzar los 25 billones de dólares en los próximos años.
Ante este panorama, Siemens impulsa esquemas como Energía como Servicio (EaaS), que permiten financiar mejoras tecnológicas a partir de los ahorros energéticos generados. Casos internacionales demuestran que incluso infraestructuras antiguas pueden lograr reducciones sustanciales en consumo y emisiones mediante ajustes basados en datos.
El informe señala que el 59 % de los actores del mercado considera que los beneficios de los sistemas autónomos superan sus costos. Entre las ventajas identificadas destacan:
- 41 % reducción de costos operativos
- 32 % mejora en eficiencia energética
- 28 % incremento en salud y bienestar de ocupantes
- 30 % fortalecimiento de seguridad física
Persisten, no obstante, preocupaciones relacionadas con ciberseguridad (34 %) y gestión de datos, lo que refuerza la necesidad de combinar tecnología con gobernanza, regulación y supervisión humana.
Más allá de la tecnología
El estudio concluye que la transición hacia edificios inteligentes no depende únicamente de la disponibilidad tecnológica —que ya existe—, sino de la capacidad de articular políticas públicas, financiamiento, cumplimiento normativo y desarrollo de capacidades técnicas.
En un contexto donde el entorno construido representa uno de los mayores focos de emisiones, los edificios están dejando de ser simples contenedores de actividad para convertirse en activos estratégicos de la transición energética. Para América Latina, el desafío será acelerar la adopción, cerrar brechas regulatorias y capitalizar la ventana de inversión disponible antes de que la eficiencia vuelva a estancarse.


