Latinoamérica. La temporada de mayor actividad comercial en México coincide este año con un incremento sostenido de ataques digitales contra plataformas administrativas, condominios y edificios corporativos. La novedad —y el riesgo— viene impulsada por la inteligencia artificial (IA): los estafadores están utilizando esta tecnología para suplantar identidades, infiltrarse en sistemas de acceso y obtener información sensible de residentes o proveedores.
El fenómeno no es menor. Los fraudes digitales aumentaron 27% en México solo en el primer trimestre de 2025, mientras que el uso de documentos de identidad sintéticos creció 1,200%, muy por encima del promedio global (195%), según datos de Sumsub, compañía especializada en verificación de identidad y cumplimiento KYC/AML.
En otras palabras, mientras los edificios incorporan más herramientas digitales de administración —pagos en línea, accesos con biometría, control de visitantes— los ciberdelincuentes también se preparan para su propia temporada alta. La buena noticia: con precaución, verificación y sentido común, es posible reducir riesgos.
Los fraudes de 2025 que amenazan la gerencia de edificios
Falsificación de identidad (onboarding fraud)
Ocurre cuando un ciberdelincuente engaña a una plataforma digital durante el registro —por ejemplo, del ingreso de un visitante, contratista o proveedor— utilizando información falsa, robada o manipulada. Esto incluye el uso de documentos alterados (como el INE) o bots para automatizar altas masivas durante eventos o mantenimiento.
Fraudes impulsados por IA y deepfakes
Incluyen videos, audios o imágenes generadas con IA capaces de burlar verificaciones biométricas, como accesos con videoportero. De acuerdo con datos de Sumsub, la tasa de fraude con deepfake aumentó en 1,100% en intentos de verificación en Norteamérica durante el primer trimestre del año, evidenciando ataques más sofisticados.
Identidades digitales sintéticas
Combinan datos reales y falsos para aparentar legitimidad. Esta modalidad creció 311% en Norteamérica durante el mismo periodo.
Phishing y vishing
Correos o llamadas que suplantan administraciones, proveedores de mantenimiento o entidades financieras con el fin de robar claves de pago, datos personales o accesos de plataforma.
Sitios web falsos y plataformas clonadas
Los delincuentes imitan portales de pago de administración o renta, capturando credenciales o información bancaria.
Ofertas falsas y devoluciones inexistentes
Engaños que prometen descuentos en pólizas, seguros, cuotas de mantenimiento o equipamiento de seguridad.
Fintech, e-commerce… y ahora edificios en lista de sectores vulnerables
Los sectores más expuestos siguen siendo fintech y comercio electrónico; sin embargo, el ecosistema inmobiliario se ha sumado al radar de ciberdelincuencia por la digitalización de accesos. Durante temporadas de alto tráfico, muchas administraciones relajan verificaciones para no afectar operaciones.
“Es justo ahí donde se aprovechan los atacantes, que intentan infiltrarse durante los picos de actividad”, explica Miguel González, Gerente de Desarrollo de Negocios de Sumsub para México.
“Por eso las Fintech y plataformas de ecommerce necesitan controles inteligentes capaces de identificar señales biológicas reales y detectar anomalías invisibles al ojo humano”, añade.
Los expertos advierten que edificios y complejos residenciales deben adoptar la misma lógica.
El reto: controlar accesos sin generar fricción
Para residentes y visitantes, una verificación lenta se traduce en molesto. Para administradores, demasiado simple significa vulnerable. El equilibrio es clave: acceso rápido, pero seguro.
¿Cómo proteger tu edificio de fraudes digitales impulsados por IA?
Activar autenticación multifactor (MFA) en plataformas de control de acceso o cobranza.
Evitar abrir enlaces desconocidos enviados vía correo o WhatsApp de “proveedores”.
Desconfiar de llamadas o videollamadas sospechosas; la IA puede manipular voces y rostros.
Revisar movimientos administrativos y autorizaciones de visita con regularidad.
Activar alertas ante intentos de apertura de cuentas o cambios de titularidad.
Utilizar contraseñas únicas para cada usuario en plataformas de gestión.
Verificar filtraciones o incidentes de datos y reportarlos ante autoridades.
Confirmar legitimidad de portales de pago y evitar direcciones sin “https://”.
Los fraudes digitales pueden comprometer en segundos sistemas críticos: accesos, pagos, seguridad y datos personales. Con millones de transacciones en marcha y atacantes aprovechando IA para vulnerar procesos, las administraciones que invierten en ciberseguridad protegen no solo sus edificios, sino la integridad de sus residentes.
“Solo las plataformas con procesos de detección de fraude automatizada, controles biométricos avanzados y monitoreo continuo lograrán mantener la confianza de los usuarios sin sacrificar agilidad”, enfatiza González.


