Internacional. La ciudad de Rotterdam cuenta con un nuevo ícono urbanístico, firmado por el arquitecto holandés Rem Koolhaas y su oficina OMA, que alberga una auténtica "ciudad vertical” de dimensiones sobrecogedoras y sin igual atrevimiento arquitectónico.
Su silueta, que combina aspectos geométricos con elementos asimétricos, está distribuida sobre una base de 30 metros de altura sobre la que se alzan tres torres de 150 metros de alto entrelazadas entre sí.
Sus 230 mil toneladas de peso, 160 mil metros cuadrados de espacio interior y su fachada de cristal en la que se han empleado más de 50.000 metros cuadrados de ese material le confiere un aspecto imponente y transparente a la vez que compite en protagonismo con otros rascacielos del renovado distrito sur de la ciudad portuaria.
Las medidas, erigidas a orillas del río Mosa sobre una superficie equivalente a un campo de fútbol, convierten al bautizado como De Rotterdam en un reto arquitectónico vanguardista que a primera vista parecería imposible de realizar.
El nombre del De Rotterdam es una reminiscencia de la época más portuaria de la rica orilla sur del Mosa, haciendo referencia a uno de los barcos de la famosa compañía de transportes Holland America Line.
Fundada a finales del siglo XIX, esa empresa, hoy en manos norteamericanas especializadas en cruceros, llevó a oleadas de emigrantes europeos hacia el otro lado del océano, con Nueva York como último destino.
La reciente inauguración de la "urbe vertical” de Koolhaas ha sido posible gracias al esfuerzo de más de 4.500 personas implicadas en el diseño y las obras, que duraron cuatro años.
Aunque no abrirá sus puertas hasta principios de 2014, ya cuenta con un 85% de ocupación de sus 240 apartamentos -de compra y alquiler- y sus 60.000 metros cuadrados de oficinas.
Como toda ciudad que se precie, en su interior no faltará un hotel de cuatro estrellas con 285 habitaciones de la cadena española NH, que estará dedicado al arte y el diseño holandés.
Junto con la eficiencia espacial y la transparencia, la nueva creación de Koolhaas estima otro de los principios de nuestro tiempo: el respeto al medio ambiente de la imprescindible sostenibilidad energética.
El que aspira a ser uno de los edificios más ecológicos de Holanda utiliza energía proveniente de paneles solares y turbinas eólicas, así como el agua del río para refrigeración.



