Desde hace más de 16 meses algunos hoteles venezolanos mantienen alojados a las cerca de 2.100 familias damnificadas que en 2010 perdieron sus viviendas tras una ola invernal que azotó a la capital de ese país.
El sector ha tenido pérdidas por concepto de alquiler de habitaciones, pago de servicios y otros consumos que han corrido por cuenta de los establecimientos hoteleros. Así mismo, se han la falta de inversión y las reparaciones que serán necesarias al momento de que las familias desalojen los lugares impactarán aún más la economía de estas empresas.
Sin embargo, el desalojo se ve lejano, pues según indica Iglesias “en algunos hoteles las familias han desalojado de manera total o parcial: hasta el momento, de los 170 hoteles que están en esta situación sólo el 15% han sido desalojados de manera tímida y eso porque las familias han decidido moverse al interior del país de manera voluntaria”.
Por otro lado, el representante del gremio se mostró desconfiado sobre la probabilidad de que las viviendas que se les han prometido a estas personas estén terminadas y entregadas en agosto del presente año.
Algunos hoteles han declarado la banca rota o su cercanía a la quiebra económica por causa de esta situación.


