Internacional. Mucho se ha hablado de las ventajas que puede traer para una empresa reducir o flexibilizar sus horarios de trabajo para contar con empleados más productivos y motivados. En este caso tenemos un ejemplo concreto de como trabajar menos horas puede ser más productivo para una compañía.
La empresa española de energía Iberdrola, reveló recientemente que ha logrado elevar sus niveles de productividad en medio millón de horas anuales tras implantar en 2007 una jornada continua en la que cerca de 9.000 trabajadores laboran de 7:15 a.m. a 3:30 p.m.
Ramón Castresana, director de Recursos Humanos de la compañía, asegura que “desde que se puso en marcha la jornada continuada, la productividad ha aumentado en medio millón de horas anuales, se han reducido en un 20% los índices de absentismo y en un 15% los accidentes laborales”.
Sin embargo, Castresana reconoce que implementar este cambio no fue fácil al principio “cambiar el tipo de horario en una organización después de décadas no es un proceso fácil porque implica una importante transformación de la cultura laboral. Es necesario, sobre todo, un cambio de mentalidad para aprender a dar valor al tiempo y saber gestionarlo. Es importante extender la idea de que la conciliación, además de un derecho, es rentable”.
Finalmente el funcionario resaltó que “hoy en día, los responsables de la gestión de los recursos deben ser conscientes de la relevancia del salario emocional, definido como calidad de vida, que aumenta en función de la conciliación y la flexibilidad. Este tipo de retribución, que el trabajador entiende tan valiosa como el sueldo, es un factor clave en aspectos esenciales como la productividad”.


