Según un estudio presentado por la International Study of Asthma and Allergies in Childhood (ISAAC) de la Fundación para el Estudio del Asma y otras Enfermedades (Fundaler) en el mundo una de cada cuatro personas presenta afecciones de tipo alérgico y se estima que la cifra puede crecer.
Pueden ser muchas las causas de las alergias, así como múltiples sus síntomas y gravedades. El contacto con animales, el polen, ciertos alimentos, el polvo, el frío, las picaduras de insectos, entre muchas otras razones.
Entre los síntomas más comunes se cuentan estornudos, rinitis, enrojecimiento de ojos, picazón, inflamación en distintas partes del cuerpo, decaimiento, etc.
Llegar a un hotel que no está preparado para este tipo de huéspedes puede incomodar la estadía del pasajero o complicar su cuadro alérgico. Por ello hay que poner especial atención a elementos como la ropa de cama, las alfombras, los aromatizantes, las toallas, los muebles, la limpieza de la habitación.
Según especifica la Fundeler una habitación hipoalergena debe ser sencilla en su decoración y evitar los ambientes perfumados , “mobiliario, paredes y suelos deben ser fácilmente lavables, sin tapizados, lisos, evitando empapelados y pinturas rugosas, y sin grietas que faciliten escondrijos a los ácaros”, precisan desde Fundaler.
Otras recomendaciones que ofrece el diario El Clarín son: “los cuartos deben ser sobrios, sin plantas y con pocos muebles y cuadros, ya que acumulan polvo. Los muebles de contrachapado y conglomerado, a su vez, pueden emitir formaldehído, un gas irritante para las vías respiratorias”.
Evitar las alfombras y las cortinas gruesas; la almohada y el colchón deben ser de goma de espuma con funda de tela sintética transpirable. Ropa de cama en fibra de algodón y evitar materiales como lana y plumas. Lavar todo regularmente a una temperatura superior a los 60°C. Se aconseja que el colchón sea sacudido, ventilado y aspirado con frecuencia.
Los requerimientos para ser un hotel totalmente hipoalergénico son muchos y muy estrictos pero vale la pena hacerles pasar a sus huéspedes las mejores vacaciones posibles y abrir la posibilidad de que regresen.


