Con el objetivo de recaudar dinero suficiente que financie el costo de despegar millones de gomas de mascar que los usuarios comen y luego arrojan a las calles, ponen en monumentos y en fachadas de edificios públicos, la Cámara de Diputados de México analiza la propuesta de aplicar un impuesto especial al precio de este producto.
A pesar del argumento económico válido, la iniciativa ya ha despertado algunas opiniones encontradas. Según Ricardo Jaral Fernández, intendente del Centro Histórico de Ciudad de México, la propuesta sería funcional si el dinero llegara directamente a los encargados de limpieza de las ciudades.
Sin embargo, en opinión de Manuel Jiménez, empleado de un reconocido centro comercial de la ciudad, este es un asunto cultural, que no termina con subirle al precio de la goma.
Tal y como declaró para la cadena BBC la empresa Kraft Foods, en México se producen más de 92.000 toneladas anuales de chicle, lo cual representa unos ingresos cercanos a los US$420 millones. Lo que ubica al país Azteca en el segundo mayor consumidor de esta golosina después de Estados Unidos.
La propuesta pretende marcar un impuesto del 35% a cada unidad de goma de mascar. En la actualidad el precio de este dulce en México es de un dólar, mientras que despegar un chicle de una fachada o un monumento cuesta cinco veces ese valor.
Según la Cámara para esta labor se destinan en promedio US$80.000 anuales. Tal y como lo explica Jaral Fernández, las personas encargadas de la limpieza en el Centro Histórico retira, si se tiene en cuenta solo el tramo de la calle Madero, un promedio de 2.000 chicles al día.


