Desde la Administración de Servicios Generales de los Estados Unidos (GSA, por sus siglas en inglés), a través de su programa Buen Vecino, se ha tomado la decisión de darle una utilidad diferente a los edificios federales, sacando un mejor provecho de estas estructuras que, en muchas oportunidades, son subutilizadas.
Algunas propiedades federales están disponibles para eventos comunitarios como mercados de agricultores locales, conciertos, lectura de libros, conferencias y mucho más.
“Hemos tenido bodas, espectáculos de danza aérea sobre las fachadas de los edificios, conciertos, mercados rurales y hasta un museo de insectos. Hemos visto una gran variedad de usos creativos en edificios federales “, dijo Frank Giblin, director del Programa.
El programa promueve el uso público de propiedades federales. Además coordina con las agencias federales y comunidades locales para ubicar los edificios en lugares que minimicen el impacto ambiental de desplazamiento y ofrezcan un acceso más fácil a un amplio número de trabajadores, incluidos los de las zonas de bajos ingresos.
Las organizaciones sin fines de lucro y miembros del público pueden utilizar muchos de los 2.000 edificios federales que hay en el país para eventos comunitarios por un costo reducido o sin costo alguno.
Algunos de estos edificios podrían incluir un sitio histórico como el edificio de la corte federal James R. Browning en San Francisco, una oficina local del Seguro Social o una oficina del Departamento de Asuntos de los Veteranos. O también lugares menos conocidos como edificios de oficinas, almacenes y laboratorios.
Los eventos que duran menos de 30 días son típicamente gratuitos, a menos que el edificio incurra costos adicionales como seguridad, calefacción, aire acondicionado y recolección de basura. El uso comercial también está disponible a largo plazo en algunos edificios federales para negocios como restaurantes y tiendas.
GSA trabaja en estrecha colaboración con las comunidades locales para asegurarse en lo posible que los edificios federales sean diseñados, construidos, restaurados y administrados de tal manera que se haga énfasis en la protección del medio ambiente, por ejemplo son edificios ubicados pensando en reducir al mínimo los tiempos de viaje y distancia para los empleados, eligiendo lugares de fácil acceso para el transporte público, bicicletas y peatones. Desplazamientos más cortos y con menos necesidad de conducir para los empleados a la hora de ir al trabajo, protegen el medio ambiente, reducen la congestión de tráfico y contribuyen a no contaminar el aire.
“Se trata de edificios públicos y queremos asegurarnos de que las acciones que tomamos como agencia mantengan los edificios lo más públicos posibles para proporcionar grandes beneficios a las comunidades”, asegura Giblin.


