Un gran número de edificios a medio terminar, deshabitados y subutilizados invaden hoy a Ciudad Juárez convirtiéndose en una plaga que se consume los recursos económicos de la ciudad y de sus habitantes.
Según explicó Leticia Peña, investigadora de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), estas edificaciones drenan los presupuestos de las empresas y de los gobier nos de turno sin que alcancen los objetivos para los que fueron construidos. Muchos de esos inmuebles son obras pensadas a manera de fachada para lavar dinero del narcotráfico, indica la experta.
Por su parte, Agustín González Medrano, ex funcionario público, y miembro activo del Colegio de Arquitectos de Ciudad Juárez y del Consejo de Planeación de la ciudad, explica que en este fenómeno influyen profundamente factores como el desarraigo, la falta de amor a la ciudad y el “maridaje” con afán de ganancias entre políticos, funcionarios de diversos niveles y un sector del empresariado local y foráneo que interviene en las decisiones.
Tal y como lo expresa González, “lo más absurdo es que por esta vocación de destruir para construir, en Juárez muchas veces desaprovechamos edificios que nacieron o se convirtieron en ‘elefantes blancos’ en el pasado, y que con una buena remodelación actualmente podrían ser usados sin problemas; en lugar de ello los tiramos para construir nuevos ‘elefantes blancos’, y todo esto se da por capricho o por interés económico o político, pasando siempre por encima de las opiniones especializadas”.


