Latinoamérica. El aumento de la complejidad de los fraudes digitales mediante deepfakes representa nuevas amenazas para el desarrollo empresarial, especialmente en la gestión de edificios inteligentes, donde es esencial validar las identidades para regular accesos, sistemas críticos y servicios.
Un trabajador del departamento financiero de una empresa multinacional en Hong Kong, a comienzos de 2024, envió 25 millones de dólares después de tener una videollamada con quien aparentaba ser el director ejecutivo de la compañía. El encuentro resultó ser una estafa: un conjunto de ciberdelincuentes había hecho una falsificación profunda (deepfake) de la voz y el rostro del ejecutivo. El incidente dañó las finanzas, la reputación y los procedimientos de seguridad corporativa.
Según cifras de Sumsub, los intentos de fraude a través de suplantación con deepfakes crecieron un 700% en el primer trimestre de 2025 frente al mismo periodo de 2024, afectando a bancos, plataformas digitales, gobiernos y compañías privadas. En el sector de gestión de edificios, donde la seguridad de accesos depende cada vez más de tecnologías digitales, este tipo de ataques podría tener un efecto directo sobre la protección de instalaciones y personas.
La detección en tiempo real, una necesidad
El desarrollo de programas como Veo3 de Google —capaces de generar videos sintéticos hiperrealistas en minutos— incrementa el riesgo de que ciberdelincuentes utilicen estas herramientas para fines maliciosos. En entornos corporativos y de edificios inteligentes, la sola dependencia en salvaguardas tecnológicas generales resulta insuficiente si no se refuerzan los sistemas con mecanismos de verificación multilayer y monitoreo continuo.
“Lo que distingue a una empresa segura no es cuántos filtros tiene, sino qué tan rápido puede detectar y bloquear lo que los demás no ven. La detección en tiempo real, más que una tendencia, es una necesidad para sobrevivir en el entorno digital actual”, afirmó Daniel Mazzucchelli, director de Expansión de Sumsub en Latinoamérica.
En lo que respecta a la administración de edificios, este tipo de soluciones puede utilizarse para regular tanto el acceso físico como la autenticación en sistemas digitales operativos. Esto previene que identidades falsas controlen servicios esenciales como la climatización, la iluminación o el monitoreo de seguridad.
Inteligencia artificial para proteger
La inteligencia artificial promueve la identificación de vida (liveness detection), el análisis de patrones de conducta y la biometría facial, tecnologías que posibilitan diferenciar entre una imagen animada y un individuo real en milisegundos. No solamente disminuyen los peligros de suplantación, sino que también hacen más fácil la observancia de las regulaciones internacionales de protección y seguridad de datos estas habilidades, además de la verificación en tiempo real.
Además, la combinación de algoritmos automatizados y supervisión humana genera una defensa en capas (multilayer) que resulta esencial para infraestructuras críticas como edificios corporativos, hospitales o instalaciones industriales.
Retos para los administradores de edificios
Para quienes están a cargo de la administración de instalaciones, prevenir el fraude digital requiere medidas específicas:
Poner en práctica controles biométricos de alta tecnología para accesos.
Combinar sistemas de verificación en tiempo real con el seguimiento constante de actividades.
Crear alertas automáticas cuando se detecten irregularidades en el uso de credenciales digitales.
Formar al personal para que pueda detectar intentos de suplantación digital.
En un ambiente en el que los deepfakes avanzan rápidamente, la seguridad de los edificios no se restringe únicamente a guardias y cámaras; ahora está sujeta a la habilidad de los sistemas para autenticar quiénes están verdaderamente detrás de cada interacción digital en tiempo real.


