A causa de que los hoteles que son sede de la Cumbre del G-20 estaban totalmente equipados con todo lo necesario para que sus huéspedes no tuvieran la necesidad de salir de las instalaciones, dicho evento no está reportando la derrama económica que se esperaba en la ciudad de Los Cabos.
Tanto restaurantes como agencias y comercios han indicado que pretendían beneficiarse con la llegada de unos diez mil visitantes, pero que sus ingresos han estado estáticos y sin ningún movimiento positivo.
Por recomendaciones de los cuerpos de seguridad de la Cumbre los visitantes no salieron de los establecimientos hoteleros, ni a conocer el destino ni a consumir. En su lugar, los hoteles proporcionan todo tipo de servicios, desde la alimentación, hasta el descanso, spa, masajes, acceso a tecnologías y entretenimiento: bar con música en vivo y comidas las 24 horas.
Miembros y participantes de la Cumbre, ministros, mandatarios, profesionales de la prensa, nadie salió a consumir ningún servicio en los alrededores del hotel. Incluso los souvenirs para llevar de recuerdo al país de origen fueron montados en módulos de venta de artesanías dentro de los hoteles.
Según indicaron comerciantes de la zona los mismos hoteles ofrecieron espectáculos de entretenimiento con un mariachi tocando en vivo y si algún funcionario deseaba conocer el municipio de Los Cabos lo hacía bajo un gran despliegue de seguridad y sin descender de los vehículos.
(Fotografía de Reuters)


